miércoles, 4 de mayo de 2011

HIMNO DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

    Música original, primera grabación discográfica.



Estás escuchando en este momento la Gran Marcha e Himno del Señor de los Milagros, en su versión original que fuera supervisada y autorizada por su propia autora Isabel Rodríguez Larraín, grabada en un disco de 45 RPM, en los años 60. La música está interpretada por la Banda de la Guardia Republicana del Perú y el himno está cantado por el Coro del Seminario de Santo Toribio.








ÍNDICE:



1. Primer Centenario de nacimiento de la Compositora Peruana
    Isabel Rodríguez Larraín Pendergast
    (1903-1991)

 
    Dedicado a: Augusta Rodríguez Larraín de Barrantes


2. RECUERDOS DE ISABELITA

3. EL ENCUENTRO DE LA VIRGEN DE LA EVANGELIZACION 
    CON LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS, 
    EN LOS JIRONES HUANCAVELICA CON CAMANA:
   31 de mayo de 1990, Agence France Presse
    Dedicado a: Isabel Rodríguez Larraín 

4. TRES SIGLOS DE LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS
      1 de octubre de 1987, Agence France Presse
      Dedicado al padre Robert Heil S.M. 


5. LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS:

6. LA PROCESIÓN
    11 de Octubre de 1986, Agence France Presse
    Para Oscar Malpartida 










Himno al Señor de los Milagros


Señor de los Milagros
a Ti venimos en procesión
tus fieles devotos
a implorar Tu bendición.

Faro que guíe, dá a nuestras almas
la fe, esperanza y caridad;
tu amor divino nos ilumine
nos haga dignos de tu bondad

Con paso firme de buen cristiano
hagamos grande nuestro Perú;
y unidos todos como una fuerza
te suplicamos nos des tu luz.





Isabel Rodríguez Larraín, autora de la música y letra del Himno y Marcha del Señor de los Milagros.


La autora en la procesión.

Primer Centenario de nacimiento de la Compositora Peruana
Isabel Rodríguez Larraín Pendergast
(1903-1991)




Para mi mamá


               La compositora de la marcha e himno del Señor de los Milagros, Isabel Rodríguez Larraín Pendergast fue una distinguida dama limeña, cuyo porte aristocrático e inteligencia superior no opacaron la humildad de su corazón y pudo así abrirlo para recibir  la inspiración de la música y el canto que acompaña el fervor de la más grande procesión del catolicismo y que es por ello, una de las mayores expresiones de la religiosidad de la humanidad actual.


Isabel Rodríguez Larraín Pendergast.

La sencillez de Isabelita le impidió en vida un reconocimiento por su obra y convertirse en una figura pública. Ella no componía para recibir aplausos, para ser popular, para ganar una admiración momentánea. Simplemente la música fue el camino que encontró en su diario vivir para expresar y desarrollar su espiritualidad. De esta forma su talento alcanzó la plenitud total, sin vanidades ni orgullos falsos.




Isabel Rodríguez Larraín, la autora del Himno y Marcha del Señor de los Milagros, en uno de los jardines de la casa de sus padres, en la Bajada Balta de Miraflores.

Isabel Pendergast de Rodríguez Larraín y Emilio Rodríguez Larraín, en una de las glorietas de la casa en que recidieron durante más de 60 años.


Boda. Washburn-Rodríguez Larraín. De izquierda a derecha: Isabel Pendergast de Rodríguez Larraín, Angélica R. L. de Washburn, Carlos Washburn, Emilio Rodríguez Larraín.

Antiguo aeropuerto de Lima. Emilio Rodríguez Larraín con sus hijos Ofelia, Augusto, Elvira, Emilia, Charles, Abel, Fernando, Juan, Emilio y Jorge.




En la casa de su hija Anita en Chaclacayo. Isabel de Rodríguez Larraín (en el círculo) con sus hijas Ofelia y Elvira a su derecha, Emilia con anteojos, Antonieta sentada, Augusta también sentada al centro, Anita a la derecha, su hijo Jorge mirando a la cámara, y su nieta Augusta R.L. de Barrantes a su lado izquierdo. 




Isabel Rodríguez Larraín fue una compositora de formación clásica, pero careció de la oportunidad de compartir sus vivencias musicales con alguien de igual o mayor experiencia que ella, entonces devino en autodidacta y así no supo valorar su obra completa. Es cierto que Isabelita no quería escuchar comentarios que alguna música suya fuera mejor que la dedicada al Señor de los Milagros. Por eso es que la mayoría de su obra está perdida.

Y es que jamás pudo imaginarse de ser la autora de una música y una letra que en octubre se canta en todas las Iglesias de Lima. Ese fue su orgullo que compartió con su familia, que supo profesarle un cariño especial, que más se le podía pedir a una hija, a una hermana, a la admirable tía Isabel.


Isabel Rodríguez Larraín Pendergast, autora del Himno y Marcha del Señor de los Milagros, en esta fotografía se encuentra con dos de sus hermanas y con tres amigas. De izquierda a derecha: amiga (1), Emilia Rodríguez Larraín, amiga (2), Isabelita, amiga (3), y Anita Rodríguez Larraín.

Nuestra compositora nació en Lima el 5 de Julio de 1903, en la casa de sus padres, en el centro de la capital, ubicada frente a la Iglesia San Marcelo y falleció cuando le faltaba poco para cumplir los 88 años de edad, el 28 de abril de 1991. Perteneció a una antigua familia limeña, que ya en tiempos de la Independencia, entre sus propiedades, tenía un solar ubicado frente al Templo de las Nazarenas, el Santuario del Señor de los Milagros.

Isabelita fue la cuarta de diecisiete hermanos, nacidos del matrimonio de don Emilio Rodríguez Larraín y doña Isabel Pendergast Price de Rodríguez Larraín. Hogar sólido, católico, patriarcal, en el que se veneraba la figura del padre y la madre cuidaba todo para que reluciera bonito y perfecto. Así la vida se hacía exclusivamente en familia. Fueron 68 años de un hogar continuo que permitió encontrar fortaleza a todos los integrantes.

Emilio Rodríguez Larraín y su esposa Isabel en el salón de ébano, o japonés, de su casa.

Augusta Rodríguez Larraín de Barrantes, en la casa de sus abuelos.

 Isabel de Rodríguez Larraín con su nieta Augusta.

Augusta R.L. de Barrantes con sus nietas Cristina 
Benavides y Claudia Bustamante Barrantes.
        
Ese mundo de encanto, acabó abruptamente para Isabelita en 1967, cuando su padre falleció a los 96 años de edad. Ella creyó que sus padres habían recibido una bendición especial, muy pocas personas en el mundo pueden cumplir 68 años de matrimonio. En agradecimiento a Dios compuso una pastoral que dedicó al Papa Paulo VI. La Secretaría de Estado del Vaticano le agradeció este homenaje al Sumo Pontífice.

Isabelita tuvo una admiración profunda por su padre, probablemente el mejor abogado de su época, jurista solicitado por siete Presidentes de la República y que en unión intelectual con el Dr. Javier Prado y Ugarteche realizaron el proyecto de la Constitución de 1920, entonces el solo hecho de recordarle que su padre, don Emilio Rodríguez Larraín, llegó a conocer y sentir orgullo de su hija, la autora de la marcha e himno del Señor de los Milagros, era llegar a su alma, simplemente se quedaba sin habla.

La ciudad de Lima en la que nació Isabel Rodríguez Larraín, era la de una capital emergente del desastre de la Guerra con Chile (1879 - 1883), que había sumergido en la miseria a millares de familias que nunca pudieron revertir esa situación. Mucha gente sobrevivió por la solidaridad y el desprendimiento de parientes y amigos. Ese fue el ambiente en el que ella se crió, el dar habitación a los parientes pobres, desprenderse de ropa cada cierto tiempo para entregarla a familias conocidas y el tratar de reducir gastos para los habituales sobrecitos de dinero para familiares de pocos recursos.

Esta fue la tónica de las familias limeñas de principios del Siglo XX, sin lujos, sin derroche de dinero, que fortalecía la vida familiar en una ciudad austera que encontraba el esparcimiento en las festividades religiosas, los actos patrióticos y en los carnavales echando agua al prójimo. No existía una vida social nocturna en la capital. Rosario, cena y tertulias, todo en familia, a una hora determinada se apagaban las luces y se cerraba la puerta con llave. Nadie entraba, ni salía de la casa.

Antes de la guerra del 79, en Lima la vida fue diferente, existía una temporada de ópera continua a cargo del maestro Albaiza y en la que era estrella la famosa soprano francesa Madame Aline Albaiza. Era natural las fiestas después de la cena o el ir a escuchar un recital de alguna dama de la sociedad limeña en el Hotel Maury a las once de la noche y después trasladarse a alguna residencia hasta el amanecer. A partir de 1879, la ciudad no volvió a ser la misma.

En principio, en las primeras décadas del Siglo XX se dio mucha importancia a que los hijos tuvieran formación artística pero no más allá de los límites del entorno familiar. En las temporadas de verano en Miraflores, Isabelita y sus hermanos, con la atenta mirada de la abuela Emilia Larraín Bustillos de Rodríguez, tenían un profesor de música que los preparaba para interpretar al final de temporada un fragmento de zarzuela, una representación que podían acompañar con un teatro de títeres y declamaciones de poesías vascas que les enseñaba la abuela Emilia.

Leoncio Camino Brent, Anita R.L. de Camino, Isabel Rodríguez Larraín y Antonieta Rodríguez Larraín.



Una vez Isabelita se apoderó del piano y fuera del programa interpretó el Opus 18 de Chopin, que había escuchado siempre y lo tocó de memoria. Nunca supo que tan bien lo hizo, sus recuerdos eran que a una pichiruchi de siete años no se puede pedir maravillas. Terminada la travesura sólo buscó los ojos de su madre, no se dio cuenta que su padre la aplaudió y uno de los asistentes Augusto B. Leguía, Presidente del Perú había exclamado: "Bravo".

Tuvo la suerte que sus padres le permitieron desarrollar sus aptitudes musicales, que contrataron para ella profesores de canto, piano, guitarra y violín. Llegó a desarrollar una interesante voz de soprano y fue una extraordinaria concertista de piano. Aun en la ancianidad podía impactar interpretando a Chopin, Mozart o Straus. Intercalándolos con sus propias composiciones, especialmente con tres sonatas muy hermosas que dedicó a la Virgen María y una canción para su sobrina Cecilia Rodríguez Larraín Salinas.

Isabelita nunca tuvo interés en tener un gran escenario para sus conciertos, le gustaban las Capillas con poco público y ser parte de una velada a beneficio. Ella recordaba especialmente sus participaciones, prácticamente una niña, en beneficio de la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial y ya después doña Belén de Osma, la requirió para diversas actividades de la Sociedad Entrenoux, cuando esta institución tenía su sede en el Palacio Torre Tagle y ya después en la Casa La Riva.

A pesar que sus numerosas amigas y especialmente las más entrañables, la señora Mercedes de la Torre de Ganoza y la señora Albina Aramburú de Pardo, le insistieron toda la vida, que ellas le patrocinaban un gran concierto, en el escenario que quisiera, ella siempre gustó de su tranquilidad, esos alborotos de gente felicitando no le atrajo jamás. Puso punto final a su carrera de concertista, en el último cumpleaños de su madre, en marzo de 1974 y ante más de cien descendientes de sus padres. Fueron más de dos horas continuas al piano, interpretando sus mejores composiciones, una extraordinaria noche de gala, demostrando que a los 70 años de edad era realmente magnífica.

Entonces surgieron los comentarios de familia, Isabelita siendo una mujer distinguida y con ojos que hacían recordar a los de la actriz norteamericana Bette Davis no se había casado y con un talento excepcional para la música que nunca se hizo público. Evidentemente quien mejor podía explicar este hecho era su hermano Augusto, quien consideraba que la música había hecho de su hermana Isabel una mujer independiente y ninguno de sus pretendientes pudo garantizarle esa independencia que adquiría con sus composiciones. Pero, también es cierto que ella tuvo su propio y personal compromiso con nuestro Señor, para no casarse.

De acuerdo a esta misma versión, el padre se había dado cuenta de la inteligencia de la hija y la supo encausar hacia la música, que además era su gran pasión, alguna vez hizo de empresario artístico y trajo a la célebre Pawlova a Lima. Pero, al mismo tiempo, la madre y la abuela paterna, mujeres de gran religiosidad, que fueron patrocinadoras de la Parroquia de Miraflores, a principios de Siglo XX, la encausaron a que a música le  permitiera desarrollar su espiritualidad, con la privacidad que tiene el encuentro con Cristo, sentado en el centro de la creación. Ambos hermanos, Augusto e Isabel Rodríguez Larraín conversaron sobre este tema muchísimas veces en la ancianidad.

Si bien se pueden encontrar rasgos de misticismo en Isabelita es cierto que valoraba profundamente la vida en familia y la tertulia amical. Sin embargó, cuando falleció su madre en octubre de 1974, creyó que ya nada la ataba al mundo y a través de su amiga, la señora Albina Aramburú de Pardo, consiguió que un convento en Argentina la recibiera por ser la autora de la marcha e himno del Señor de los Milagros, pero no pudo dejar a su familia. Sin ser mundana, como ella decía, era andariega.

Isabel Rodríguez Larraín fue una mujer que gustaba compartir sus vivencias, de pronto se le ocurrió que quería hacer un himno al Señor de los Milagros y de pronto lo comentó en familia. Ella había hecho un paréntesis en la música dedicándose a la enfermería, para lo cual se había titulado con diploma y todo, por absoluta vocación de servicio social. Primero rescató su piano que lo había enviado al desván y después se dedicó a preguntarle a la gente, todo lo que sabían de la Procesión.

En un momento creyó que no iba a concretar nada, angustiada dejó pasar el tiempo, no más de dos días, pero toda una eternidad porque no podía plasmar su idea musical en el piano. En esa desesperación creativa su padre le dijo que escriba. En estos dilemas se puso al habla con su amiga, la señora Mercedes de la Torre de Ganoza, quien al día siguiente la sorprendió enviándole a primera hora los papeles y la tinta china más fina que pudiera existir en Lima.

Escribir música era una obligación, toda la tarde se la pasó haciendo sus pentagramas y en el momento de poner las primeras notas se le nubló la vista, sobreviniéndole un llanto inconsciente que terminó despintando su trabajo. La situación que se le presentaba era superior a sus fuerzas, durmió un rato, se despertó y sin cenar, tocó piano hasta el amanecer. Nunca supo en realidad que había interpretado, pero varios días después, escribió de corrido casi toda la marcha del Señor de los Milagros, en los papeles que le había enviado su amiga, la “gringa Ganoza”.


Isabel de Rodríguez Larraín sentada al centro de la glorieta de su casa. Detrás de ella, Jorge Rodríguez Larraín, Lucila Echecopar de Rodríguez Larraín, Augusta R.L. de Barrantes y Enrique Rodríguez Larraín Pendergast.

En todo este proceso, ella que había tenido una memoria privilegiada, pudo visualizar toda su vida, en especial las veces que había tenido contacto con la Procesión y el Templo de las Nazarenas. La imagen de Cristo pasaba frente a su casa en San Marcelo y eso implicaba que había que guardar los caballos y trancar el portón. La espera del paso de la Procesión era interminable. Le decían que ella veía con mucha devoción la imagen, en verdad no tuvo conciencia de eso, le gustaba arrojar los pétalos de rosa, cargada por su abuela Emilia.
Ya siendo una jovencita muy bonita, en una temporada en Ancón, en época de carnavales se organizó un concurso de belleza que ganó su hermana Angélica, en el que ella no pudo participar por una pequeña fiebre que no se le quitaba, ya la familia había trasladado su residencia del centro de Lima a Miraflores y el retorno a casa se le hizo muy duro, demasiado largo Y la fiebre terminó poniendo en peligro su vida.


El peligro fue conjurado, pero una junta de médicos determinó que tenía una grave afección a la pierna y opinaron que debía ser operada. Después de una serie de consultas, su padre don Emilio, optó por que fuera operada en Berlín. Isabelita estuvo un año en Europa, la operación fue un éxito, siempre decía que le extrajeron un hueso de la pierna que nunca le dio problema alguno. En Roma aprendió a escribir música, en Florencia recibió clases de dibujo, en París adquirió el gusto por la lectura al comprar novelas que no estaban a su alcance en su hogar y en Londres la patria de su madre, sólo tuvo nostalgias por regresar a Lima.



Chicago, Illinois. Augusto Rodríguez Larraín con su esposa Isabel Polack Elmore y sus hijas Augusta y Gloria.



Chicago, Illinois, Enrique Rodríguez Larraín, quien lleva en brazos a Gloria R. L. de Cilloniz, Augusto Rodríguez Larraín, Agusta R.L. de Barrantes y Rosalyn de Rodríguez Larraín, esposa de Enrique.





Chicago, Illinois. Hermanos y amigos entrañables: Luis, Augusto y Enrique.

Nuevamente en su casa de la Bajada Balta en Miraflores, la vida siguió su curso, pero en cualquier momento y sin previo aviso, su abuela Emilia le tomaba la mano y ella la de su hermana Emilia, todavía pequeña e iban directamente al Templo de las Nazarenas. Como ella se consideraba la predilecta y era andariega no se sorprendía. Era natural ir a rezar a la iglesia. En su fe siempre tuvo gratitud a Cristo por no haber perdido la pierna, a su abuela la tenía siempre presente en su corazón dándole las gracias por saberla habido encomendar y “a mi mamá siempre la tuve a mi lado, gracias a Dios”.


Augusta R.L. de Barrantes, Elvira Rodríguez Larraín, y Augusta R.L. de Alfageme.

En esas visualizaciones de memorista consumada, la letra para el Señor de los Milagros parte pues de ese sencillísimo “Venimos en Procesión”, allí está Isabelita con su madre, su abuela, sus hermanas, sus sobrinas, sus tías y sus amigas, todas juntas caminando hacia Cristo. En este sentimiento tan emotivo temió que la música resultara débil, demasiado femenina y se inspiró en la apoteósica salida del Señor de su Templo y en la imagen que mira a los fieles, por eso puso en su música a los trombones por delante, encontrando la fuerza de aquel tren que la llevó de Berlín, ya curada, a Roma para conocer el Vaticano y al Papa Pío XI.

Ofelia R.L. de Barrios, Sofía Balta de Rodríguez Larraín, Antonieta Rodríguez Larraín y Augusta R.L. de Barrantes.

1954. Isabel Pendergast de Rodríguez Larraín, sentada al centro, teniendo a su lado a Rosa Barcelli de Fort. De izquierda a derecha, Miguel Fort Magot, Emilio Rodríguez Larraín, Oscar Buse, María Rosa Thorne de Buse, Dorothy de Buse, Augusta Rodríguez Larraín de Barrantes y Eduardo "gringo" Buse Dertiano.

Finalmente de Isabel Rodríguez Larraín podemos decir que fue una mujer virtuosa, afable, cariñosa que si bien Dios no le dio hijos en esta vida pudo querer como propios a sus hermanos menores y a los hijos de su hermano Augusto. Recordamos a esta dama ilustre como muy culta e instruida, apasionada por la historia, cuando por la edad le era difícil leer gustaba que sus sobrinos predilectos le narraran breves resúmenes de la lectura que estaban realizando. Así pudo mantener viva su innegable curiosidad por seguir aprendiendo y a ser vigente en la sociedad.

El Dr. Jorge Rodríguez Larraín, el menor de los hermanos de Isabel, quien la atendió médicamente durante muchos años hasta el final de su vida. De izquierda a derecha: Angélica de Larrabure, Isabel de Piqueras, Jorge Rodríguez Larraín, Lucila Echecopar de R.L., Elvira "Billie" R.L. y Gloria R.L. de Cilloniz.


En julio de 1992, Emilia y Antonieta sobrevivieron milagrosamente al ataque terrorista a la calle Tarata de Miraflores, donde ellas vivían. Esta es la primera salida que realizaron después de haber salvado la vida. De izquierda a derecha: Fernando Barrantes Barcelli, Emilia R.L. de Watson, Augusta R.L de Barrantes, Antonieta Rodríguez Larraín y Fernando Barrantes, autor de este trabajo.


En la misma reunión, de izquierda a derecha: Emilia R.L. de Watson, Augusta R.L. de Barrantes, Antonieta Rodríguez Larraín, Augusto Rodríguez Larraín y Gloria R.L. de Cilloniz. 


Cumpleaños de Elvira "Billié", quien está rodeada por Augusta R.L. de Alfageme, Augusta R.L. de Barrantes, Augusta Alfageme R.L., Alejandro Alfageme R.M., José Avendaño, Pelusa R.L. de Avendaño y Matías Avendaño R.L. 

Sobre el Señor de los Milagros, doña Isabel, creía que por sobre todo era un asunto de fe, ella que había llevado su estandarte, consideraba que la Procesión partía de una convicción personal expresada en un torrente de muchedumbre que se llama mar humano, por eso la importancia de los trombones en su música. Ella en Roma vio al Papa Pío XI ser transportado en litera, no podía existir algo tan solemne y de magnificencia mayor, cuyo momento sublime era recibir directamente la bendición papal, pero que pequeño era ese recuerdo y que extraordinario cuando ella visualizaba a la imagen del Señor de los Milagros mirándola a los ojos. Eso para Isabel Rodríguez Larraín, mujer de fe, era haber encontrado a Dios, inspirándola para componer su letra e himno.


1965. Isabel y Emilio Rodríguez Larraín con un grupo de hijos, nietos y bisnietos. En el círculo, Isabel Rodríguez Larraín Pendergas, autora del Himno y Marcha del Señor de los Milagros.







1. Los padres de nuestra compositora, Isabel Rodríguez Larraín Pendergast, vivieron durante casi todo su matrimonio de casi 70 años una casa en la Bajada Balta de Miraflores. Primero fue una casa de veraneo y posteriormente el lugar en que residieron, se criaron los hijos y se convirtió en un lugar de visita diaria de todos los vástagos con sus descendientes. 

La casa estaba rodeada de jardines con rosas de diversos colores y unos enormes pilares unidos por rejas que la protegían pero que permitía ver las flores.

Siempre que recuerdo la casa de la abuelita Isabel, madre de la compositora, mi mirada al pasado va directamente al escritorio que la abuelita Isabel, que en verdad era mi bisabuela, ya que la abuela paterna de mi madre, usó como salita de estar, hasta el final de su vida. Allí levantaron su velatorio, siete años antes lo fue del abuelito Emilio. 

En el escritorio, así se llamaba la sala, en la que estaban las enciclopedias, entre ellas la famosa Espasa Calpe, que me permitió alguna vez trabajar los Luises, diferenciando los reyes de Francia y la antigua moneda francesa. Mi abuelita leía El Comercio y veía televisión todas las tardes después del almuerzo hasta la hora del lonche y también después de tomar el té hasta la hora en que se iba a acostar. Lo fue siempre, el lugar de reunión de la familia, por lo menos desde los años 50. 

En esta salita encontrabas a la abuelita cuando ibas a visitarla, siempre estaba sentadita en su sillón. Te hacía sentarte al lado de ella después que la besabas en la frente y te preguntaba por cada persona de tu familia, después te comentaba lo que había leído en el periódico. Se reía cuando todos hablaban al mismo tiempo, explicaba que era la forma de expresarse de la familia y no tenía dudas que todos se comprendían y escuchaban. 

Una vez le pregunté a mi abuelita: ¿Entonces por qué tú no hablas y discutes con ellos? y ella me respondió que nada le gustaba más que escuchar a sus hijos y nietos. A veces la abuelita te contaba anécdotas del pasado, de cuando se inauguraron los tranvías y nadie quería subir, pero ella no tuvo miedo y subió con su hermano Santiago y sin decirte de cómo se pasa la vida tan rápido como volando, expresaba que ya no hay tranvías y ya nadie sabe que van a descubrir, si ya habían llegado a la luna. Ella era anterior al cine y le encantaba la televisión. 

En esta salita el abuelito Emilio se sentaba frente a su mujer, que lo fue por casi setenta años. Él fue cinemero, le encantaba que lo invitaran a ver una película, y seguramente fue al cine hasta los 95 años de edad. Y sobre los 90 años mi papá una vez lo llevó al Ministerio de Economía, cuando estaba en la avenida Abancay, para dejar un informe escrito sobre una consulta que le habían hecho. Pero el abuelito nunca aceptó que veía televisión, no le gustaba para nada, el levantaba el periódico lo más alto posible para que todos vieran que eso no era con él, pero por el costado la estaba mirando y si estabas sentado a su lado, no se cansaba de hacer comentarios negativos, pero varias veces lo vi reírse y su risa, que dicen que no era usual en su personalidad, te provocaba reírte con ganas de reírte y de pronto te encontrabas con la cara de la abuelita Isabel, a veces muy seria, a veces sonriente y alguna vez llena de felicidad, muchas veces murmuraba: Yo se que está viendo la televisión. Claro, como si estuviera diciendo que después de toda una vida, acaso podrían existir secretos entre ambos.
Era usual que la tía Isabel, la compositora del Himno del Señor de los Milagros, quien vivió en la casa hasta que falleció su mamá, a partir de las 6 de la tarde, se sentara en esta sala que alguna vez en el pasado había sido el despacho de su padre, para conversar con los miembros de la familia que estaban de visita. Siempre había gente, un hijo, o una nieta acompañada de sus propios hijos, animaron las tertulias familiares, de la casa que yo conocí. La tía Sofría vivía al frente, no muy lejos vivía la tía Emilia, igualmente la tía Ofelia, la tía Augusta y cuando estaba en Lima era infaltable la tía Billié. Las puertas del escritorio comunicaban con el dormitorio de la tía Antonieta, y era ella quien atendía a todos y manejaba la casa desde siempre, ella dedicó su vida a su familia.


2. Isabel Rodríguez Larraín Pendergast fue hermana de mi abuelo materno Augusto, la conocí de siempre, desde que nací. Se llevaban cuatro años de diferencia, pertenecía pues a la generación de mis abuelos, era natural que existiera, entre ella y yo, una enorme diferencia en el trato. La costumbre y la tradición de la época imponía lejanía. Pero ella que era cariñosa, acostumbraba hablarte directamente, de frente, y te trataba de tú en forma un poco imperativa, creando complicidad, porque tenía algo especial para decirte que por alguna circunstancia no te había dicho la última vez que te vio… (seguirá)





EL ENCUENTRO DE LA VIRGEN DE LA EVANGELIZACION CON LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS, EN LOS JIRONES HUANCAVELICA CON CAMANA


El beato Juan Pablo II con la Virgen de la Evangelización.


La imagen de la Procesión del Señor de los Milagros.

31 de mayo de 1990, Agence France Presse



Para Isabel Pendergast de Rodríguez Larraín 

Una multitudinaria procesión "En defensa de la fe católica" recorrió el jueves el centro de Lima y culminó con una Misa en la Plaza de Armas, a once días de los comicios presidenciales de segunda vuelta, convirtiéndose en la más grande manifestación pública del proceso electoral.
La Iglesia Católica convocó a los limeños para desagraviar a los símbolos cristianos y al Papa Juan Pablo II, ante una campaña de "agresiones de algunas sectas evangélicas, las que distribuyen octavillas en una campaña de casa por casa".
En el centro de la capital peruana, poblada por vendedores ambulantes y sus compradores, se ha centrado esta campaña que ataca directamente a la Virgen María con pintas ofensivas. 
Poco después del mediodía, dos procesiones distintas recorrieron el centro de la capital seguidas por millares de personas que las acompañaban cada cien metros para ser renovadas por otros fieles.
El Señor de los Milagros, la más venerada imagen del país, que recorre en octubre las calles de Lima en medio de incienso, cánticos y letanías, saltó en procesión extraordinaria en sus andas de oro y plata, concitando el mismo fervor que tradicionalmente muestran sus seguidores desde hace tres siglos.
Una efigie de la Virgen de la Evangelización, un culto instituido por el Papa Juan Pablo II hace dos años consagró al Perú a la Virgen María, salió por primera vez en procesión en medio de rezos y cánticos.
Ambas procesiones tras encontrarse en un céntrico crucero capitalino enrumbaron después del anochecer a una colmada Plaza de Armas en donde el Primado del Perú, Augusto Vargas Alzamora, ofició una misa solemne en medio de la cual hizo prometer a la multitud que defenderán los símbolos de la Iglesia.
Durante todo el acto religioso la multitud no dejó de vivar y aplaudir a la Virgen María y al Cristo Crucificado, y renovó su lealtad al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, "agraviadas por los evangelistas".
El Arzobispo Vargas Alzamora reiteró que la actividad religiosa efectuada en la capital y convertida en la más importante manifestación religiosa de las últimas décadas sin la presencia del Papa Juan Pablo II, carece de connotación política.


Apertura de la transmisión del despacho noticioso en castellano de la Agence France Presse, la primera y más antigua agencia noticiosa del mundo, a las 07h10 del domingo 15 de mayo de 1988 en la que consigna como su principal noticia que el sábado en la noche el Papa Juan Pablo II consagró el Perú a la Virgen María en la más imponente ceremonia religiosa celebrada en Lima desde su fundación.




TRES SIGLOS DE LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Procesión de la Eucaristía y del Señor de los Milagros, retorna a la iglesia Santa María Reina, encabezada por el R.P. Robert Heil S.M. después de un recorrido procesional por diferentes calles de San Isidro y Miraflores.



1 de octubre de 1987, Agence France Presse



Para el padre Robert Heil S.M. 

Centenares de miles de personas acompañaron hoy a la imagen del Señor de los Milagros en un corto recorrido procesional de su templo a la Iglesia de las Nazarenas de Lima, en donde será exhibida hasta fines del presente mes, informaron fuentes eclesiásticas.

La procesión del Cristo crucificado, la principal manifestación religiosa de Perú, cumple este año tres siglos de existencia y como es costumbre recorrerá otras cuatro veces el centro de la capital peruana.
La primera salida procesional del mes se efectuará durante toda la mañana y parte de la tarde de hoy, en medio de grandes medidas de seguridad adoptadas en Lima, por el próximo arribo a Perú del presidente francés Francoise Miterrand.

El culto al Señor de los Milagros está oficializado y los representantes de los poderes del Estado y así como de las principales instituciones del país, durante el mes de octubre acuden separadamente y en un día fijado para ellos a la Iglesia de las Nazarenas a venerar la imagen pintada por un esclavo en el Siglo XVII.

El Primado de Perú, Juan Landázuri, iniciará oficialmente la procesión, el próximo 18 con una Misa que celebrará en el atrio de las Nazarenas, tal y como lo hace todos los años, siguiendo una tradición creada por sus antecesores en el Arzobispado de Lima, a través del tiempo.

La procesión forma parte de la vida limeña, a la que se han integrado los migrantes de provincias que necesariamente siguen su recorrido por las calles de la capital peruana, la imagen es una escena del Gólgota.





En 1687, hace 300 años, después de dos terremotos que destruyeron Lima y el vecino puerto del Callao, la procesión surgió del pueblo para dar gracias al “Cristo de los Milagros” que les había salvado la vida, según crónicas de la época.

La imagen original, un Cristo en la cruz, a la que posteriormente se le añadió, la representación de Dios, el Espíritu Santo en forma de paloma, la Virgen María y San Juan, está frente al altar de la Iglesia de las Nazarenas.

El templo fue construido después del terremoto de 1746, y como parte de la reconstrucción de la capital peruana, que demoró poco más de dos décadas, obra realizada por el virrey Conde de Superunda.





En un principio el culto estuvo a cargo de cofradías religiosas formadas por esclavos de raza negra, provenientes del Congo y de Angola, de acuerdo a la tradición limeña, y que con el paso del tiempo terminó dando forma a las cuadrillas de la actual Hermandad del Señor de los Milagros, quienes organizan la procesión y cargan las andas por las calles limeñas. Nunca toca el piso, siempre está en los hombros de los cófrades.

Desde principios del siglo XVIII, cuando la procesión fue oficializada por las autoridades del antiguo Virreynato del Perú, el culto quedó custodiado hasta la actualidad por monjas carmelitas de clausura, siendo la fundadora del Instituto Nazareno, la R.M. Antonia Lucía Maldonado.

Las Nazarenas.



LA PROCESION DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS


EL SABADO EMPIEZA CULTO AL SEÑOR
4 de octubre de 1982, El Observador
Para Pedro Beltrán Espantoso

Los tradicionales cultos al Señor de los Milagros se iniciarán el sábado 9 de octubre, con el traslado procesional de la sagrada imagen del interior del monasterio de las Nazarenas a su tradicional templo, en hombros de la hermandad del Cristo moreno.
El primer recorrido se hará el lunes 18, la procesión partirá a las 6 y 30 de la mañana después de la Misa solemne concelebrada, que oficiará el cardenal Juan Landázuri Ricketts, en la esquina de la avenida Tacna y el jirón Huancavelica.
En ésta, la primera salida del Señor de los Milagros el recorrido incluye el paso por el Palacio de Gobierno, donde el Presidente Belaúnde le tributará su homenaje, para luego seguir al Palacio Arzobispal, donde el Primado de la Iglesia impartirá a los fieles la bendición papal.
La imagen de Cristo pernoctará en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias, en la avenida Iquitos, previo paso por el Palacio Legislativo, templo El Carmen en los Barrios Altos y la avenida Grau en toda su extensión.
Para el día martes 19, se tiene programada el segundo recorrido procesional, que este año tiene una ligera variante de última hora. De la Iglesia Nuestra Señora de las Victorias irá por la avenida Iquitos hasta Unanue, para doblar por la avenida José Gálvez hasta Grau por donde continuará hasta llegar al Paseo de la República.
Al pasar por el Palacio de Justicia recibirá el homenaje de los magistrados del país, para enseguida continuar su recorrido por el jirón de la Unión hasta la Colmena, continuando por esta avenida hasta Tacna y finalmente llegar al templo de las Nazarenas.

La última procesión se realizará el jueves 28 por Tacna hasta Colmena para entrar por el jirón Cañete con dirección a la avenida Alfonso Ugarte, donde se detendrá en las puertas del Instituto de Enfermedades Neoplásicas para luego ingresar por la puerta principal del Hospital Loayza.
Continuará por Alfonso Ugarte hasta España para recibir el homenaje de la Prefectura de Lima y luego seguir por Garcilaso hasta empalmar con Tacna y llegar pasando la medianoche a su templo.
El retorno de la imagen del Señor de los Milagros de su templo a su monasterio, se producirá el lunes primero de noviembre cumpliendo nuevamente el tradicional recorrido entre Huancavelica, Chancay, Emancipación y Tacna.


SEÑOR LLEGA HOY AL HOSPITAL DOS DE MAYO 
18 de octubre de 1982, El Observador

A pedido del cardenal Juan Landázuri Ricketts, quien hizo de portavoz de los enfermos del Hospital Dos de Mayo, este año la sagrada imagen del Señor de los Milagros llegará a ese nosocomio en el primer recorrido procesional que se realiza hoy.
La solicitud fue hecha recién ayer, cuando el Primado de la Iglesia Peruana asistió al reparto del desayuno a cerca de tres mil niños pobres que organizó la segunda cuadrilla de la Hermandad del Señor de los Milagros.
El presidente de la institución, Víctor Werner, aceptó la modificación en el recorrido para llegar a la Plaza Carrión frente al hospital.
A las 6.30 de la mañana el jefe de la Iglesia Peruana celebrará una Misa en el atrio del templo de las Nazarenas, antes de iniciar la tradicional procesión que congrega a millares de devoto del Cristo del mes morado.
A su paso por la Plaza de Armas, el Presidente de la República, ministros de Estado, rendirán homenaje a la venerada imagen. Lo mismo harán el alcalde de Lima y concejales frente al Palacio Municipal y el cardenal Landázuri impartirá su bendición a la muchedumbre desde el balcón del Palacio Arzobispal.
Luego en su primera variación del recorrido procesional, las andas del milagroso Cristo de Pachacamilla ingresarán por el jirón Ancash al atrio de la Basílica de San Francisco de Asís, para recibir el homenaje de la comunidad franciscana y de miembros de la Hermandad de Caballeros de San Judas Tadeo.
Los presidentes de las Cámaras Legislativas y parlamentarios, igualmente se sumarán a los honores al Señor de los Milagros cuando haga su ingreso a la Plaza Bolívar frente al Congreso de la República.




1982. Plaza de Armas de Lima. El cardenal Juan Landázuri frente al Señor de los Milagros, fotografía de Willy Retto, mártir de Uchuraccay.


BELAUNDE RINDIO HOMENAJE
19 de octubre de 1982, El Observador
Para Doris Gibson Parra del Riego

En la Plaza de Armas de Lima y frente a Palacio de Gobierno el Señor de los Milagros recibió ayer el homenaje del gobierno en su primer día procesional seguido por una impresionante multitud de fieles.
El Presidente Fernando Belaúnde, su esposa Violeta Correa, el primer ministro Manuel Ulloa y miembros del gabinete ministerial acompañados de sus esposas, oraron durante algunos minutos ante la venerada imagen del Cristo morado.
El Jefe de Estado fue saludado en su aparición en el balcón ubicado en una esquina de Palacio, con aplausos cuando el Señor de los Milagros en hombros de los cargadores de su hermandad, llegó por el jirón Conde de Superunda hasta la Plaza de Armas.
A las 6.30 de la mañana el cardenal Landázuri había concelebrado una Misa y luego, a las 7.30 a.m., la procesión inició su tradicional recorrido, llegando hasta la Plaza de Armas a las 11.45 de la mañana.
El edecán del Presidente de la República, capitán de fragata Otto Borges, a nombre del gobierno hizo entrega de dos artísticos cirios morados, de ramos de flores rojas y blancas y de un escudo peruano confeccionado también con flores.
Una banda militar de músicos hizo escuchar las notas del Himno Nacional.
Diez minutos más tarde la procesión siguió hacia la Municipalidad de Lima donde el alcalde de la ciudad, Eduardo Orrego, acompañado de su esposa Carolina Acuña de Orrego, rindieron también homenaje al Cristo de Pachacamilla.
Sobre el anda, el burgomaestre limeño colocó un varayoc, símbolo de mando. También el Concejo hizo entrega de varios ramos de flores.



SE ROMPIO LA VARA TEMPLADORA DE LAS ANDAS
CRISTO MORADO NO PERNOCTO, CAMINO SIN DESCANSO, EN IGLESIA DE LA VICTORIA 
20 de octubre de 1982, El Observador

El Señor de los Milagros no pernoctó en la Iglesia de la Virgen de las Victorias, porque recién a las 10.15 de la mañana, terminó su primer día procesional.
Después de una Misa, el Cristo del mes morado continuó su marcha al templo de Las Nazarenas.
El recorrido adicional de cinco cuadras para llegar al Hospital Dos de Mayo, donde recibió el homenaje de los enfermos cerca de la 1.30 de la madrugada, motivó en gran parte el retraso de la procesión.
A ello se sumó el tiempo que demoraron en cambiar la vara templadora que se rompió frente a la catedral, casi una hora. Luego los dos homenajes que por primera vez se realizaron frente a la estación de Desamparados y en la Basílica de San Francisco de Asís.
Dado el cambio de último momento para su visita al Hospital Dos de Mayo, los miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros tuvieron que hacer una nueva medición de las calles en el sector de Lucanas, Puno y Av. Grau adyacentes al nosocomio, variando el cronograma ya establecido.
También entre lo desacostumbrado que tuvo lugar en la tradicional procesión, se invitó a dos hermandades para que llevaran las andas del Señor. En el jirón Puno lo hicieron los de la Hermandad del Santuario de Santa Catalina y en la Av. Grau, la Hermandad de San Martín de Porres.
Después de salir del hospital en los Barrios Altos, miles de fieles que acompañaban al Señor de los Milagros, casi ven caer sus andas, cuando por una descoordinación y cansancio de los cargadores de la 13 cuadrilla, no levantaron en forma pareja las andas.
La inclinación de la venerada imagen, hizo temer una segunda rotura de las varas, que según información de los hermanos cargadores han sido renovadas este año.
Similar incidente ocurrió ayer cerca de la una de la tarde, cuando el Cristo del mes morado se encontraba en el jirón Unanue de La Victoria, por donde volvió a pasar después de 30 años.
Los 36 cargadores de la cuarta cuadrilla, del mismo modo, no coordinaron bien para levantar las andas que se inclinaron notablemente hacia el lado derecho.
Al parecer, muchos de los hermanos son ya de avanzada edad, y por el peso de casi dos toneladas de las andas de oro, plata y diamantes, no alcanzan a tener la rapidez y precisión para levantarlas.


SEÑOR SALE HOY EN PROCESIÓN
28 de octubre de 1982, El Observador
Para la señora María Ballén de Beltrán

La imagen del Señor de los Milagros será, colocada recién hoy en su anda, que fue retirada desde el martes 19 para cambiar las varas de sostén, al haberse roto una de ellas en la primera procesión.
A diferencia de otros años, en que la sagrada y venerada imagen del Señor permanecía en el templo en su anda, esta vez estuvo desprovista de ella, hasta hoy, en que volverá a salir en su último recorrido.
Víctor Werner, mayordomo general de la hermandad, informó que tanto la priora del convento de Las Nazarenas como los miembros de la hermandad encargados de su cuidado han tomado las medidas necesarias para evitar otra eventual rotura de las varas.
Con el recorrido de hoy culmina el homenaje público al Cristo de Pachacamilla.
Como ya es tradicional, y a decir de los propios directivos de la hermandad, la última procesión siempre se ve más concurrida, sobre todo por turistas extranjeros que llegan especialmente para esta fecha.
A las 7 de la mañana se oficiará una Misa concelebrada en el atrio de Las Nazarenas, para luego iniciar el recorrido que debe concluir, si no hay inconvenientes, pasada la medianoche.



PACIENTES DE HOSPITALES RINDEN TRIBUTO 
29 de octubre de 1982, El Observador

En su último recorrido procesional por las calles de Lima, la sagrada imagen del Señor de los Milagros visitó ayer los hospitales de
Enfermedades Neoplásicas  y Arzobispo Loayza, y en la Prefectura recibió el homenaje de la primera autoridad política del departamento y de las fuerzas policiales.
El Cristo de Pachacamilla llegó hacia el mediodía al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, donde fue recibido con lágrimas y rezos por los pacientes, médicos y trabajadores.
Los enfermos más graves fueron sacados en camillas para rezar ante el Cristo moreno y pedir por su salud.
Artistas y cantantes criollos testimoniaron con poemas y canciones su veneración al Cristo de los Milagros.
La procesión ingresó al Hospital Arzobispo Loayza pasada la una de la tarde. Los pacientes de las diferentes salas esperaban concentrados en el patio frente al pabellón central.
Durante la hora y media que permaneció la procesión en este centro de salud, intervinieron el coro de la Escuela Nacional de Enfermeras, los hijos de los trabajadores y otro grupo de artistas criollos, ofreciendo poemas y canciones alusivas.
Con su especial forma de avanzar en hombros de la cuadrilla sétima de la hermandad, el Señor pasó por tres hermosas alfombras de flores mandadas a preparar por el personal médico y administrativo.
Posteriormente la procesión se detuvo frente a la Prefectura, donde recibió el homenaje del prefecto Danilo Mejía, de la Guardia Civil y de la Policía de Investigaciones del Perú.
Pasada la medianoche, el Cristo del mes morado avanzaba lentamente hacia su templo, de donde volverá a salir el lunes para retornar al convento de las Nazarenas hasta el próximo año.


CON CANTICOS Y LAGRIMAS DESPIDIERON AL NAZARENO 
2 de noviembre de 1982, El Observador
Para Pedro Beltrán Ballén

Miles de fieles acompañaron ayer, entre rezos, cánticos e inclusive lágrimas, a la imagen del Señor de los Milagros, en el breve recorrido que hizo para ingresar en el monasterio de Las Nazarenas, donde permanecerá hasta el próximo año.
En este quinto y último recorrido procesional, el Cristo de Pachacamilla fue sacado de la Iglesia Las Nazarenas en hombros de los dirigentes y miembros honorarios de la Hermandad del Señor de los Milagros.
Este tradicional recorrido sufrió una pequeña modificación para permitir que los trabajadores de la Empresa Nacional de Edificaciones, puedan rendir homenaje al Señor, a su paso por el local institucional ubicado en la cuarta cuadra del jirón Huancavelica.
El representante de ENACE colocó en las andas del Señor de los Milagros una ofrenda floral, mientras que grupos de trabajadores con sus familiares entonaban cánticos y otros lanzaban desde ventanas y balcones una lluvia de pétalos de flores.
Luego de este homenaje, la procesión retornó por el mismo jirón Huancavelica para entrar al jirón Chancay, donde recibió el homenaje de la cuadrilla 17 de la Hermandad, desde los balcones de una casa particular. Allí, un grupo de poetas y artistas recitó poemas e interpretó canciones religiosas.
La marcha de los fieles prosiguió por la avenida Emancipación para entrar a la avenida Tacna e ingresar finalmente a su monasterio, donde la imagen del Señor de los Milagros fue recibida por los hermanos de la cuadrilla 17, a fin de entregarla a la custodia de las monjas del convento de las Nazarenas.


CRISTO DEL MES MORADO INICIO SU PRIMER RECORRIDO 
18 de octubre de 1983, El Observador
Para Felipe Beltrán Ballén

Como hace 296 años saldrá hoy en procesión la venerada imagen del Señor de los Milagros de este año por las diversas calles de la ciudad, debiendo pernoctar en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias hasta el miércoles de esta semana. Y ese día emprenderá su retorno al templo de Las Nazarenas.
Antes de comenzar la procesión, a las seis y media de la mañana de hoy, habrá una Misa solemne oficiada por el obispo Auxiliar encargado de la Arquidiócesis de Lima, Monseñor Augusto Beauzeville, entre la esquina de la Avenida Tacna y el jirón Huancavelica
El Cristo moreno llevado en hombros por la hermandad en medio del fervor religioso del pueblo limeño, seguirá por la Av. Tacna y el jr. Conde Superunda, donde al llegar al Palacio de Gobierno recibirá el homenaje del Presidente de la República y los ministros de Estado. Igual expresión de fe le tributará la ciudad en la persona del burgomaestre metropolitano y regidores. Posteriormente seguirá hasta el Palacio Arzobispal, donde el Monseñor Augusto Beauzeville, impartirá la bendición papal a todos los fieles.
El triunfal recorrido del Cristo de Pachacamilla, continuará por los jirones Junín y Ayacucho, hasta el Palacio Legislativo, donde será homenajeado por los representantes del Congreso. Continuando por el jirón Junín llegará al templo de Nuestra Señora del Carmen, “patrona del criollismo” Proseguirá por los jirones Huánuco, Puno y la Avenida Grau, hasta la Av. Iquitos que la conducirá al templo de Nuestra Señora de las Victorias.
La Guardia Civil recomendó a los choferes no estacionar sus vehículos en el eje del recorrido procesional y arterias adyacentes hasta por lo menos 4 cuadras por lado. Igual invocación hizo a los vendedores ambulantes,  para  que  se mantengan alejados a una distancia mínima de dos cuadras. También se aconsejó que las personas que vayan con menores de edad, no se acerquen demasiado a las andas.

Afán mercantil en mes morado
Ayer, a veinticuatro horas del primer recorrido de la imagen del Señor de los Milagros, una enfervorizada multitud colmó las zonas aledañas a la Iglesia de las Nazarenas.
Como se ha hecho ya costumbre, grupos de ambulantes, con ocasión del mes morado, ofertan sus productos a los miles de fieles que asisten a las celebraciones eucarísticas de las Nazarenas.
Tal es el caso de los hábitos morados que alrededor de los jirones Chancay y Huancavelica, se venden a un precio promedio de 16 mil soles.
Los devotos del Cristo de Pahcacamilla ansían obtener uno para acompañarlo en su recorrido, pero dada la situación económica apremiante, no hay más remedio que conformarse con el uso de sólo el cordón.
Por otro lado, los cirios que se colocan al pie de las andas del Cristo del mes morado, están por las nubes. Según el tamaño, los precios oscilan entre mil y quince mil soles.
La instalación de las llamadas “ferias de octubre”, en la avenida Tacna, es una oportunidad que los comerciantes aprovechan para hacer negocio. Venden desde turrones de diversos precios y calidades, hasta viandas y mazamorra que en interminables filas se han instalado en esa céntrica avenida.
La procesión del Señor de los Milagros se iniciará a las 7 am. de hoy, previa Misa que se oficiará en la esquina del templo de las Nazarenas.

FASTUOSA PROCESION DEL SEÑOR 
19 de octubre 1983, El Observador
Para Roberto Letts

La devoción y fe del pueblo católico, hacia el Señor de los Milagros, se puso de manifiesto, durante su recorrido procesional que se inició en las primeras horas de la mañana de ayer y se prolongó hasta hoy, con el ingreso de la sagrada imagen a la Iglesia de las Victorias.
Un mar humano madrugó para esperar la salida del Señor desde las Nazarenas. Fue recibido con fuertes aplausos de sus devotos y la detonación de cohetes y bombardas, dando grato ambiente de fiesta religiosa.
A los acordes de la Banda Republicana, la multitud entonó el Himno Nacional, luego de lo cual se inició el desplazamiento de las pesadas andas hacia las calles del centro de Lima.
A mediodía, el Cristo de Pachacamilla hizo su ingreso a la Plaza de Armas, donde recibió el homenaje del Presidente Femando Belaúnde, su esposa Violeta Correa y los ministros de Estado, desde el balcón de Palacio de Gobierno.
Luego fue transportado hacia el Palacio Municipal donde el alcalde Eduardo Orrego y su esposa Carolina Acuña, colocaron en las andas un escudo de flores a nombre de la ciudad y entregaron alejandrinas para que adornen las andas.
Previamente, los diplomáticos acreditados en el Perú se acercaron a los balcones del municipio para arrojar pétalos de rosas sobre la imagen, mientras que el coro de trabajadores entonó cánticos religiosos.
Frente al Palacio Arzobispal de Lima, los fieles recibieron la bendición papal que fue impartida por el Obispo auxiliar, monseñor Augusto Beauzevile, en nombre de la Iglesia Católica.
Durante su recorrido procesional, el Cristo moreno recibió también homenaje de los representantes del Poder Legislativo.


LA PROCESION
11 de Octubre de 1986, Agence France Presse

Para Oscar Malpartida Sarria,
Chino tricampeón


La más importante manifestación religiosa del Perú, la Procesión del Señor de los Milagros, ha resultado afectada por el terrorismo y las medidas de prevención de las autoridades, pero la tradición se abre paso y dos millones de limeños se aprestan a volcarse a las calles para seguir al Cristo de Pachacamilla.
El estado de emergencia y el toque de queda junto a posibles atentados subversivos han limitado el andar de la imagen del Cristo crucificado que todos los años recorre a partir del 18 de octubre el centro de la capital peruana, que este año en vez de 15 km. recorrerá apenas 3 km.
Hasta el momento los distintos grupos subversivos han respetado la religiosidad del pueblo aunque la policía cree que este año puede ser distinto y se prepara a evitar que los terroristas aprovechen la aglomeración de gente para atentar contra edificios públicos y luego esconderse entre la multitud.
Las primeras medidas dadas a conocer consisten en poner una hora límite al paso procesional, que ha sido fijado a las siete de la noche
por el toque de queda y las calles por las que se transitará son las más amplias del centro de la ciudad y en las que se facilita la vigilancia policial.
La sustancial modificación del recorrido afecta a la zona más popular de Lima, los Barrios Altos en los que también se encuentran la mayoría de los monasterios de las monjas de clausura. Precisamente fueron estos conventos los que iniciaron la Procesión en el siglo XVII.
El culto del Señor de los Milagros es considerado por los investigadores sociales como una de las raíces histórico-culturales del país  en  el  que  confluyen  antiguas  tradiciones  hispánicas  con  ritos precolombinos sobrevivientes a la conquista española del imperio de los Incas en 1533.
Octubre es un mes de festividades en Lima, además de ir a la procesión, quienes buscan un milagro que cambie sus vidas se visten con un hábito morado, los limeños consumen un turrón, denominado de “Doña Pepa» y se da inicio a las corridas de toros, con el nombre de la Feria del Señor de los Milagros.
Las fechas de la procesión son invariables, todas las campañas iniciadas para destinar exclusivamente los domingos de octubre para su recorrido han fracasado, incluso el argumento de que baja la productividad del país y que resulta imposible ir al centro de la ciudad esos días, ha sido desestimado.
El culto está ligado a los distintos terremotos y temblores que han afectado Lima en los últimos trescientos años, precisamente en el mes de octubre y su origen es precisado en 1655 cuando los cronistas de la época refieren la existencia de una pintura de un Cristo crucificado.
Los cronistas señalan que en esa época, esclavos negros de la raza Agola formaron una cofradía religiosa denominada de “Pachacamilla”. Se reunían en un precario local de adobe en el que uno de ellos pintó en una pared a Cristo.
En 1687, dos terremotos seguidos en un mismo día destruyeron gran parte de Lima y el lugar de los cofrades angoleños se vino abajo. Sólo la pared en la que estaba la pintura permaneció de pie, la gente lo calificó de milagro, comenzándose los ritos del culto.
En un principio la Inquisición vio con desagrado el fervor de los esclavos por la imagen y al ser custodios de la misma consideró que ante ella se efectuaban ritos paganos y la mandó borrar.
Por diversas circunstancias la imagen no fue borrada y cuenta la leyenda que alguien se atrevió a dañar los pies del Cristo, y murió fulminado en plena tarea destructiva. 
Al culto se agregó el de la Virgen de la Nube, que también sale en procesión al estar su imagen al reverso del Señor de los Milagros, ya que por esos tiempos de fines del siglo XVII la Virgen María fue vista en aparición sobre una nube en la ciudad ecuatoriana de Quito.
Desde 1700, monjas carmelitas de clausura tienen a su cargo los ritos del culto popular del Señor de los Milagros invariablemente, y fueron ellas las que construyeron la Iglesia de las Nazarenas cuyo altar principal está, levantado frente a la pintura del esclavo anónimo.
En tanto la cofradía de Pachacamilla se ha convertido hoy en la «Hermandad de Cargadores del Señor de los Milagros”, la más importante congregación de seglares del país cuyas tradiciones son transmitidas de padres a hijos y a la que pertenecen desde humildes trabajadores hasta el Presidente Alan García.
Todos ellos en algún momento de la procesión cargan las andas de oro y plata maciza, cuyo peso es de varias toneladas en medio de una lluvia de pétalos de rosas que es arrojada interminablemente desde todos los inmuebles por los que pasa y ante escenas que lindan con un fervor que se aproxima al delirio.
Este 18 de octubre, como hace casi 300 años la Procesión vuelve a salir y reiniciará su paso al día siguiente, ya no serán 48 horas continuas de vigilia por las calles, pero la tradición se mantiene de la rogativa a Dios para que no se repita el terremoto del 20 de octubre de 1687.
Luego, el Señor de los Milagros vuelve a salir a las calles el 28 del mismo mes, en conmemoración del más catastrófico sismo que haya sufrido Lima y que ocurrió en 1746.
Sahumerios y promesas para recibir favores divinos llevan ya cientos de años y los escépticos preguntan si en verdad la imagen es milagrosa y los cofrades del Cristo de Pachacamilla responden afirmativamente y añade que de todo el mundo vienen personas para el culto y esa es a mejor respuesta que se da.